Paramahansa Yogananda nacio en la ciudad de Gorakhpur, al noroeste de la India – cerca de los Himalayas- un 5 de enero de 1893, siendo el segundo hijo varon de una familiar de ocho hermanos: cuatro hombres y cuatro mujeres.
Inició su misión en el año 1917, con la fundación en la India de una escuela para niños, cuyo programa educativo que incluia educación primaria como secundaria, comprendiendo ademas materias agrícolas, industriales, de comercio y temas academicos. A los estudiantes se les enseñaba la concentración yoga y la meditacion, y un sistema especial de desarrollo fisico, el Yogoda, cuyos principios fueron descubiertos por Yogananda en 1916.
En Agosto de 1920, partio de la India a bordo del vapor “The City of Sparta”, hacia America –Era el primer barco de pasajeros que salia para America después de la Primer Guerra Mundial-. The City of Sparta, atraco cerca de Boston a fines de septiembre y fue entonces que el 6 de octubre ofrecio su primer discurso en el CONGRESO INTERNACIONAL DE RELIGIOSOS LIBERALES. El magnanimo secretario de la Asociación Americana Unitaria escribio el siguiente comentario en un informe publico del Congreso:
“El Swami Yogananda, delegado del Brahmacharya Ashram de Ranchi, India, trajo los saludos de su Asociación a este Congreso. En fluido ingles, y con una convincente oratoria, nos ofrecio una disertación de carácter filosofico sobre la ciencia de la religión, que se ha impreso en forma de folleto para una mas amplia distribución. “La Religión –declaro- es universal, y es una sola. No es posible que podamos universalizar costumbres y convicciones particulares, pero el elemento comun de la religión puede ser universalizado y a todos podemos pedir que lo sigan y obedezcan”.
Luego de su participación en este evento, dio conferencias en Boston, Nueva York y Filadelfia, las cuales recibieron una entusiasta acogida, emprendiendo en 1924 una larga gira por los Estados Unidos, dando conferencias en las numerosas ciudades que visitó en su viaje a través de este país, ante miles de personas, terminando su viaje en la parte norte de Alaska.
A finales de 1925 Paramahansa Yogananda estableció su sede central americana, ubicada en Mount Washington, en la ciudad de los Ángeles, California. (La Sede Internacional de Self-Realization-Fellowship).
Paramahansa Yogananda trajo a occidente no solo la promesa eterna de la India de que es posible alcanzar la unión con Dios, sino también un método práctico mediante cuya aplicación los buscadores de la verdad de cualquier ámbito social pueden acercarse rápidamente a esa meta (Kriya Yoga). El legado espiritual de la India, se encuentra actualmente a disposición de todos aquellos sinceros buscadores que anhelan conocer a Dios, no en el más allá, sino en el aquí y ahora; este es sin lugar a dudas, el metodo cientifico que Yogananda ha puesto al alcance de todos, corriendo el velo de la ilusion para alcanzar sin ninguna duda, los métodos de contemplación más elevados.
Paramahansa Yogananda entró en mahasamadhi (el abandono definitivo del cuerpo físico, realizado en forma voluntaria y consciente por un yogui), el 7 de marzo de 1952, en Los Ángeles, California, luego de haber concluido su discurso en un banquete ofrecido en honor de S. E. Binay R. Sen, Embajador de la India.
El gran maestro universal demostró, tanto en la vida como en la muerte, el valor del yoga (conjunto de técnicas científicas utilizadas para alcanzar la comunión con Dios). Semanas después de su deceso, su rostro inmutable resplandecía con el divino fulgor de la incorruptibilidad
SELLO POSTAL
El mismo fue emitido por el gobierno de la India en homenaje a Paramahansa Yogananda al conmemorarse, en 1977, el vigesimoquinto aniversario del mahasamadhi del gran maestro. Conjuntamente con el sello, el gobierno de la India publico tambien un folleto descriptivo, para de cuyo texto se transcribe a continuación:
“En la vida de Paramahansa Yogananda el ideal del amor a Dios y el servicio a la humanidad se manifestaron en su plenitud. (…) Aun cuando la mayor parte de su existencia transcurrio fuera de la India, podemos contarle entre nuestros grandes santos. Su obra continua prosperando y refulgiendo cada vez mas, atrayendo hacia la senda espiritual a personas de todas las latitudes” |