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El sistema Hormonal, a diferencia del sistema nervioso que actúa en forma inmediata, lo hace lenta pero fuertemente. La Glándula Hipófisis recibe instrucciones del Hipotálamo. Cuando este estimula dicha glándula, libera hormonas que volcadas a la sangre, se distribuyen por todo nuestro cuerpo, alcanzando también a otras glándulas. Comenzamos con la Hormona ACTH (Adrenocorticotrofina), la que actúa sobre la glándula suprarrenal, alojada a manera de sombrero sobre ambos riñones. Dicha hormona actúa sobre la corteza suprarrenal liberando corticoides, cuyo principal es el cortisol. Los corticoides liberados disminuyen los procesos inflamatorios, lo cual es conveniente, pero, como contrapartida, disminuyen los linfocitos sanguíneos, células especializadas en nuestra defensa frente a infecciones. Esta vía hormonal, también controla otras hormonas, como ser, la TSH (Tirotrofina), que actúa sobre la glándula tiroides, responsable de controlar el metabolismo del organismo. La Hipófisis también libera la Hormona LH (Luteinizante) y la Hormona FSH (Folículo-estimulante). Dichas hormonas ejercen su campo de acción sobre las glándulas sexuales (ovarios y testículos), las cuales sufren modificaciones en circunstancias de estrés.
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